Un propuesta frecuente en este blog es la TecnoVida. No es un asunto de mera especulación o de búsqueda de un neologismo que se sume a la ya de por sí enorme cantidad de conceptos que envuelven nuestro día a día. La idea detrás de la TecnoVida es, básicamente, explicar como el ser huamano es capaz de utilizar las hermientas tecnológicas para establecer sus interacciones simbólico-sociales. Y por definición, esto no aplica solamente a nuestro tiempo.

Incluso perguntando por ahí, me encuentro con un sin fin de ideas relacionadas a dicha palabra. Incluso alguien me comentó “si te remites a la etimología de la palabra te da mil (cosas) ideas

Así, el asunto no se limita a lo que vivimos hoy día con internet y sus derivados. O con aparatos de última generación o llamados “inteligentes”. El concepto está construido en torno a un asunto de historia y de desarrollo de culturas -o civilizaciones.

Parte de esto es lo que Felipe Fernández-Armesto escribe en su libro “Civilizaciones“. Una lectura recomendable para entender que el proceso de “conquista del hombre” frente a la naturaleza para lograr establecer su cultura en sus más variadas formas y como eje de vida.

Por otra parte podemos entender, que una vez establecido el hombre en grandes poblaciones y al desarrollar diversas formas de organización, se establecieron las bases para la salida a escena de la intercciones comunicativas que han determinado el mundo conocido como occidental. Así llegamos a la etapa de la convergencia de ideologías, regímenes de gobierno, modos (y modas) de producción y economía y, por supuesto, medios de comunicación.

Una lectura relacionada con esto es el libro “De Gutemberg a Internet” de Asa Briggs y Peter Burke. Ambos historiadores reconocidos y que en este libro podemos ver desde una perspectiva histórico-social el desarrollo de los llamados “media”.

Así las cosas…

-ADM

Así es... Parece que bastan unos cuantos días alejado de la rutina cotidiana dentro y fuera de la denominada TecnoVida, para que el mundo parezca como que se colapsa y que de pronto las cosas están fuera o dentro (cuestión de enfoques) de sus límites estructurales.

Me explico. Este fin de semana vimos con una tristeza ya demasiado prolongada como el sueño de una mexicana se termina de pronto de una manera tán fácil cómo el movimiento de un dedo, pero no por ello menos dolorosa. Un líder no muy querido por el status quo de occidente se va del poder de facto y el eco de la última guerra del no tan lejano siglo XX se refresca con dos viejos contrincantes jugando su ya conocido juego, nos guste o no.

Por otra parte, la tecnología sigue su curso y por fin tenemos al sucesor del tan apreciado DVD. En México, pues la nota es el supuesto intento de atentado en la capital de este país, en dónde la supuesta víctima resulta ser supuesa sospechosa. Y en cosas más banales, pues la salida de un “Ruso” de unos de los equipos de futból más populares de este país (¿y esto qué?).

Lo más amable, por decirlo de alguna manera, acerca del fin de semana, además de el viaje y la compañía, fue el ver la película “Across the Universe” dirigida por Julie Taymour (la misma directora de “Frida”). Vale la pena tanto la película -el reparto es una agradable sorpresa- así como el soundtrack. Creo que es una historia bien contextualizada y, como vemos por los temas de este fin de semana, nada fuera de las tendencias.

En fin, ¿valdrá la pena estar informado de todo esto?

Mientras les dejo una muestra de la película “Across the Universe”. La canción es por demás conocida y pues el contexto sé que no hace falta explicarlo…

Así las cosas.

-ADM